Este blog contiene textos dedicados a las familias, a los padres y madres para que eduquen con buenas prácticas. Tiene dos enfoques que se complementan: el psicológico y el jurídico. Está escrito por dos grandes profesionales y amigos. Antonio Lafuente y Antonio Ortuño. Esperamos que os sea útil.

viernes, 31 de mayo de 2013

Una buena noticia y otra muy mala



Una muy buena noticia:

Por fin se ha decidido eliminar el término “retraso mental” dentro del mundo de la Psiquiatría. Era uno de los conceptos menos respetuosos que existían para intentar definir un problema de salud. Ha sido en el  XV Congreso Nacional de Psiquiatría. Este anuncio ha sido realizado por Geoffrey M. Reed, director de proyectos del departamento de Salud Mental de la Organización Mundial de la Salud (OMS) durante su intervención en la jornada de apertura del citado congreso. ¡Les ha costado!

Ahora se va a llamar “Trastorno del desarrollo intelectual”.  Un concepto que implicará un cambio en el paradigma de intervención, ya que el concepto de inteligencia está evolucionando y se tienen que adaptar y modernizar las diferentes técnicas evaluativas y diagnósticas a esta nueva realidad. Espero que con este cambio, mejore la calidad de vida de muchas personas que afortunadamente ya no son “retrasadas”.

Una muy mala noticia:


martes, 23 de abril de 2013

El día del libro

En el día del libro os informo. Ya van ¡¡¡1.500 libros vendidos!!!! (Familias Inteligentes: claves prácticas para la educación). Todo un éxito. Dentro de poco, vendrá la segunda edición. Y probablemente en formato digital.

Es un libro que está abriendo una vía de cómo poner límites, establecer normas, tomar decisiones y ejercer un control  respetuoso, coherente y creíble, acorde con los ritmos de aprendizaje de los hijos. Ejerciendo buenas prácticas, sin necesidad de gritar, ni regañar, ni castigar. Gracias a todas las personas que estáis colaborando en su distribución y promoción. Un abrazo.

jueves, 18 de abril de 2013

Las provocaciones: ¿lo normal en la adolescencia?



La provocación de los hijos suele planear por todas las fases evolutivas, especialmente en la adolescencia. No tiene edad, aunque según crecen, son más hábiles para buscar las debilidades adultas La provocación no es un problema, es un intento desesperado del hijo por resolver los problemas, por situarse en el mundo, para encontrar seguridad y credibilidad en sus padres. La provocación es síntoma de vida. Es un mensaje que no se ha escuchado previamente y que se tiene que escuchar, una petición de cambio que se debe traducir.

Cuando reina la inseguridad, las provocaciones son el grito de libertad de los niños y adolescentes para la búsqueda de su propia identidad. Son interpretaciones de que algo es injusto, señales de que algo se está haciendo mal, ¡pero los padres primero! Una rabieta, un estallido de ira, tiene unos antecedentes. Hay que preguntarse: ¿Qué ha pasado antes? ¿Por qué se ha iniciado la discusión? La mayoría de las veces los comienzos de las grandes discusiones suelen ser pequeñas “chorradas”. Indagando en los previos de las provocaciones se puede identificar errores, prevenir futuros conflictos, gestionar problemas, aprender a tomar nuevas decisiones.

Aquí se ponen en juego las habilidades de los padres y madres para manejar esas provocaciones. Alguna recomendación:

miércoles, 13 de marzo de 2013

Crianza incondicional: reflexiones

Después de la agradable lectura del libro de Alfie Kohn, yo resumiría el libro en esta suma:
CRIANZA INCONDICIONAL=AMOR INCONDICIONAL + ¿CONTROL?

En el libro de Alfie Kohn se expresa de una manera muy acertada el planteamiento del amor incondicional. Sobre todo, la idea de que la base del desarrollo moral se alimenta de vínculo seguro, crianza, respeto, empatía, responsabilidad…Cuando se cubren esas necesidades, un niño deja de preocuparse por ellas y puede dedicarse a ayudar a los demás. Los niños que se saben amados se sienten más seguros y son menos defensivos. Se arriesgan a tender una mano. Los niños que tienen un vínculo seguro son más sensibles hacia los demás, son más asertivos e independientes, y destacan por tener mejores habilidades sociales y ser psicológicamente más saludables.

La crianza incondicional parece que se basa sobre todo en el amor incondicional, pero también aparece en el libro el concepto control. Aquí me surgen bastantes dudas. Hay momentos que parece que control y amor son incompatibles, y otros momentos donde se tienen que llevar bien ambos conceptos. El control aparece como un concepto ambiguo. En unos apartados del texto se ve como algo inevitable, pero en otros como algo indeseable. Voy a exponer frases que creo que están en sintonía con lo que yo pienso, y más tarde frases que nos pueden ayudar a reflexionar.
Voy a estructurar mis reflexiones de la siguiente manera. En primer lugar, frases extraídas del texto con las que estoy muy de acuerdo. Sobre todo, aquellas referidas a la primera parte de la suma, el AMOR INCONDICIONAL. En segundo lugar, reflexiones al concepto CONTROL, donde creo que abre más el debate.

FRASES CON LAS QUE ESTOY MUY DE ACUERDO

La crianza no es para débiles. Hay que tener habilidades para enfrentarse al desorden y a lo imprevisible.
Fomentar la curiosidad, la creatividad vs la obediencia.
¿Lo que estamos haciendo es consecuente con lo que realmente deseamos para nuestros hijos?
Hay una diferencia entre un niño que hace algo porque cree que es correcto y uno que lo hace por un sentimiento de obligación.
¿Amas a tus hijos por lo que hacen o los amas por lo que son? Los niños necesitan ser amados tal como son y por lo que son.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Un niño de 6 años puede haber visto la TV, un año entero de su vida


Muchos padres y madres me preguntan si es bueno que los niños y niñas vean la televisión, si la televisión es educativa. Y yo siempre les contesto que no, que sólo encuentro desventajas. Pero claro, también no es saludable que coman bollería industrial, y la comen.
Suelo empezar la respuesta con esta afirmación propia: si quieres que tu hij@ sea un fracaso escolar, (o un fracaso personal) métele una televisión en su habitación. Es la mejor manera para aislarle del mundo real, de que no aprenda habilidades para la vida, para comunicarse, para expresarse, para relacionarse. Ver la televisión es una variable más que puede iniciar o mantener un proceso de inadaptación social. Les aleja de aprender a controlar su espacio más cercano, porque hace que le interese lo lejano e inaccesible.
La televisión es muy eficaz para eliminar el jolgorio que producen ocho niñ@s en tu casa. Pones la televisión,  y no hay niñ@s. Pero tampoco hay juego, ni comunicación, ni interacción, ni contacto, ni creatividad, ni pensamiento colectivo, ni imaginación, ni…
Varios informes, entre ellos el de Barlovento Comunicación de 2011, confirman que la televisión marca un récord histórico de consumo en los hogares: 239 minutos de televisión por persona al día. Se trata del tercer año consecutivo de incremento de la cifra de consumo. Esto significa que un hij@ puede ver de media al día 4 horas la televisión, (que es una barbaridad) cuando tenga 6 años habrá dedicado, un año entero, seguido y sin descanso, a ver la televisión. Tiempo perdido. Un año desperdiciado para establecer vínculos afectivos con tus hij@s, para satisfacer sus necesidades, para interactuar, para educar. Piensa cuanto tiempo dedicas al día para jugar con tu hij@, a hablar, a escucharle, a reírte, y cuánto tiempo se dedica a ver la televisión, aunque sea con compañía. Por el hecho de tener la televisión puesta mientras se cena, por ejemplo, se está desaprovechando oportunidades para hablar, para expresar opiniones y emociones, para aportar seguridad a tus hij@s, para mostrar nuestra disponibilidad y cariño, para ayudar a gestionar sus dudas, sus riesgos, sus decisiones. Luego vendrán “es que no me cuenta nada”“no se le puede decir nada” “no sale de su cuarto”…

viernes, 15 de febrero de 2013

8 razones para tener (y leer) el libro


Esto que presentamos hoy en sociedad es uno de los productos de esa prodigiosa capacidad del autor de hacer realidad los proyectos. No importa cuál fue la cascada de factores, sucesos y pensamientos que dieron luz al proyecto Familias Inteligentes, del que el libro forma parte, lo verdaderamente importante es que está aquí, en nuestras manos y que a mí, en cierta medida, me toca una parte de argumentar  el por qué de leerlo, de tenerlo, de usarlo o de recomendarlo.
¿Por qué? Voy a decir 8 ideas que están en el libro o que se deducen de él para ver si mi recomendación tiene sentido.
1.- Porque en el libro se establece un equilibrio ineludible entre el cariño y el control, entre el amor que se tiene por los hijos e hijas y su necesidad de aprender que los límites son parte del comportamiento social e individual. Sin tener que hacer elecciones entre el afecto y los límites, sin poner una cosa por encima de la otra. Alguien podría pensar, al leerlo, que este libro está más cerca del control y los límites que del amor. Sin embargo la pasión por nuestros niños y niñas es mucho más fácil de poner en comportamientos concretos que el control. Y, además, no hay forma más desinteresada de amor que la que antepone la felicidad a medio plazo de la otra persona a la propia satisfacción inmediata. La posibilidad de que los hijos e hijas aprendan lo que les va a permitir afrontar con seguridad su crecimiento a la necesidad intrínseca de todos los padres y madres de sentirse queridos y necesitados.
2.- Porque en Familias Inteligentes hay un norte claro y explícito: la autonomía e independencia de los niños y las niñas para poder convertirse en adultos felices. La unión entre felicidad e independencia es uno de los grandes objetivos de la educación. Es deseable que lo educativo sea

martes, 5 de febrero de 2013

Epílogo



Todas las madres y los padres, normalmente, desean de sus hijos e hijas que sean responsables, honestos, sociables, tolerantes, perseverantes, simpáticos, luchadores, sinceros, confiables, seguros, exitosos... y, sobre todo, felices. Educar en la actualidad no es tarea fácil, pero tampoco es una misión imposible.

La tarea educativa corresponde a toda la sociedad. Los padres, las madres, el abuelo y la abuela, la escuela, las amistades, la comunidad…son partes imprescindibles de un mismo proceso. Y las madres y los padres son las figuras indiscutibles de ese proceso, que guían y supervisan el proceso de crecer, que tienen la complicada misión de ayudar a sus hijos a ensamblar las
diferentes piezas de un complejo puzzle.

Educar es preparar a los niños para vivir en sociedad. La educación debe contribuir a formar personas que puedan convivir en un clima de respeto,  responsabilidad, ayuda mutua, tolerancia, libertad, igualdad… Educar es hacer que los hijos sean personas felices, sí, pero no se puede olvidar que los buenos ciudadanos, las personas buenas, son felices. Educar es potenciar sus habilidades para que puedan transformar la sociedad, para que participen activamente en la vida pública, para que piensen que otro mundo es posible.

La familia es el fundamento de toda sociedad civil bien construida, es la puerta de entrada al territorio, a la comunidad. Es indispensable para el logro del interés colectivo y de las relaciones respetuosas. La familia es, por tanto, la primera escuela de los valores. El desarrollo del respeto, la tolerancia, la libertad, la participación, la solidaridad, entre otros valores, se inicia en el seno familiar. Pero, ¿qué es lo que se valora en la actualidad?, ¿qué es lo que se desea para los niños? Cada familia debe elegir cuál es el marco de referencia en el que va a educar a sus hijos, cuáles son los valores que quieren potenciar.

Valores y educación forman una unidad inseparable. La educación no es neutra. Se prefieren, se desean, se eligen los valores. Los valores dan sentido a la educación, dan sentido a la vida. Son los que motivan a la acción, orientan las decisiones, las que guían el comportamiento.